Acerca de Quillagua

Los estudios arqueológicos en la zona indican que la ocupación humana estable del territorio de Quillagua comenzó al menos hace 2700 años (alrededor del año 700 aC), no obstante, el “pueblo de indios” de Quillagua se conformó a mediados del siglo XVIII y por orden del Virrey del Perú, quien ordenó reunir en el lugar a toda la población indígena del oasis.

A principios del siglo XX Quillagua se consolidó como un asentamiento agro-pastoril que abastecía de forraje y productos agropecuarios a las poblaciones mineras de la pampa. Esta vocación productiva se vio reforzada por la construcción del ferrocarril, lo que permitió el desarrollo comercial de la localidad. Por la Estación Quillagua pasó durante casi seis décadas el Tren Longitudinal Norte (también conocido como “Longi” o “Longino”), red ferroviaria que corría entre las ciudades de Iquique y La Calera, conectado a los pueblos salitreros de la pampa.

Quillagua fue creciendo en función de su localización estratégica, a la que aportaba tanto el paso del ferrocarril como de la Ruta Panamericana 5 Norte. Sin embargo, a partir de 1973 el Estado fue desmantelando su red de trenes de pasajeros al tiempo que se decidió desviar el trazado de la Ruta 5. Ambos eventos significaron un duro golpe para la localidad: con el tren y la carretera desapareció también la población flotante que mantenía activo su comercio. El declive del poblado de Quillagua a partir de entonces fue paulatino pero evidente y muchos de sus habitantes debieron emigrar hacia las grandes ciudades buscando oportunidades laborales.

En las últimas décadas Quillagua fue afectado de manera muy severa por la contaminación de sus aguas y sus tierras producto de la actividad minera. De acuerdo con sus habitantes, se han producido al menos dos eventos de derrame de residuos de metales pesados en el río Loa, en los años 1997 y 2000. Esto terminó con buena parte de la flora y fauna del lugar y en consecuencia, con todas las actividades económicas que dependían de su explotación, como la agricultura, la ganadería y el cultivo de camarones.

Calle principal de Quillagua

De manera paralela, los habitantes de Quillagua perdieron también sus derechos de agua y parte de sus tierras, las que fueron vendidas en negociaciones individuales a la empresa Sociedad Química y Minera de Chile (SQM), la que hoy es propietaria de una importante proporción de las aguas y terrenos fértiles del oasis.

A esto debemos agregar que la localidad no se encuentra conectada a la red de agua potable ni posee electricidad de manera permanente. Toda el agua que consumen sus habitantes es llevada diariamente en camiones aljibes desde la cabecera comunal, María Elena.

Hay datos que señalan que en el año 1982 el oasis tenía 120 hectáreas cultivadas, mientras que en el 2005 habían disminuido a tan sólo 0,5 hectáreas. A principios del siglo XX se registraron unos 2000 habitantes, mientras en el censo del 2002 apenas se contabilizaron 102 personas, es decir, un 46,3% menos y la mayoría de ellos en la tercera edad. En definitiva, Quillagua ha pasado de ser un pueblo próspero a principios y mediados del siglo XX, a encontrarse hoy sumido en la pobreza y la falta de oportunidades para los jóvenes. Revertir esto se ve extremadamente difícil, aunque para los habitantes de este poblado constiuye la lucha diaria de sus vidas.

Procurando hacer frente a esta situación, en el año 2003 se constituyó la Comunidad Ind{igena Aymara de Quillagua, de acuerdo a la Ley Indígena 19.253, no solo como una reivindicación de la identidad cultural y las raíces indígenas de los habitantes del oasis de Quillagua, también para luchar por los derechos del pueblo y para defender el medioambiente y el patrimonio de su territorio.

Desde el año 2013 la Fundación Desierto de Atacama asesora a la Comunidad Indígena Aymara de Quillagua en distintos temas sociales y patrimoniales.

Nuestros Proyectos

Ver todos los Proyectos