Una publicidad que nos incita a destruir el patrimonio: Los Geoglifos

Chug Chug, Huatacondo, QuipiscaPublicado el17 / 10 / 16

Es inherente al lenguaje publicitario proveer modelos de conducta. Cuando vemos un aviso en la pantalla, tendemos a la imitación.

Por eso nos llama la atención y nos preocupa la publicidad televisiva del nuevo automóvil deportivo de una afamada marca japonesa, que recrea el famoso geoglifo de Nazca, El Colibrí, en donde se nos ofrece un modelo de cómo hacer un geoglifo en el desierto.. El rol de la publicidad en inducir a manejar por el desierto sin advertir los posibles desastres medio ambientales y la destrucción del patrimonio que celosamente guarda este lugar, es a lo menos un desacierto de los publicistas.

prueba-4Los geoglifos son un tipo de arte rupestre que consiste en el uso de la superficie terrestre para la confección de grandes imágenes, las cuales se disponen tanto en el plano como en los cerros. En su gran mayoría, éstos fueron realizados a lo largo de miles de años por los antiguos habitantes del desierto, quienes con un cuidado único consiguieron insertarlos armónicamente en el paisaje. Por el contrario, en este caso, lo que se está proponiendo es dejar sobre la superficie desértica una cicatriz, fruto de un acto imprudente, agresivo y temerario, nada más contrario al resguardo patrimonial de este monumental arte rupestre.

Tanto la empresa automotriz como la publicitaria, no reflexionaron sobre los peligros de incitar al público a que conduzca por el desierto haciendo “dibujos” con las ruedas de un auto. Invitar a inexpertos o expertos conductores a conducir por el desierto es convidarlos a deteriorar y destruir un patrimonio de la humanidad: los geoglifos. Chile y Perú son los países que concentran el mayor número de ellos; y nuestro desierto, el más árido del mundo-característica fundamental para la conservación de estas obras monumentales- ya ha sufrido daños en reiteradas ocasiones por la inconciencia de quienes lo han usado  en actividades automovilísticas off road. La más emblemática de todas es el rally del Dakar, que ha sido nefasto para centenares de lugares patrimoniales, sitios arqueológicos, históricos y culturales, y los daños que ha provocado son irreversibles.

Desde el año 2009, cuando el Dakar llega a Chile, el Colegio de Arqueólogos de Chile viene denunciando la destrucción que provoca esta actividad y su impunidad, sobre todo a partir del 2011 en que se eliminaron las medidas de compensación. Diversas organizaciones han reparado en la flagrante destrucción del patrimonio nacional, en un lugar donde la evidencia paleoantropológica fija algunos hallazgos en más de 12 mil años de antigüedad.

De acuerdo a la legislación chilena vigente, el daño a los sitios arqueológicos reviste carácter de delito. Sin embargo, hasta la fecha el paso del Dakar ha destruido más de 300 sitios arqueológicos (1), la mayor parte de ellos segmentos de caminos y senderos prehispánicos, incluyendo partes del camino del Inca y rutas vinculadas al ciclo salitrero, todos los cuales documentan la manera cómo se articuló el Desierto de Atacama previo a la introducción de los vehículos motorizados. Asimismo, también se han visto afectados geoglifos, aldeas, cementerios, conchales y talleres líticos, entre otros sitios prehispánicos ubicados en las regiones de Arica y Parinacota (XV), Tarapacá (I), Antofagasta (II), Atacama (III) y Coquimbo (IV).

Solo el rally Dakar según información oficial entregada por el Consejo de Monumentos Nacionales atestigua la intervención de un total de 318 sitios arqueológicos hasta el año 2015, lo que equivale a un 18% del total de los sitios relevados en las rutas del Dakar.

(1)

Versión Sitios Encontrados Sitios Dañados
2009 Sin Información 5
2010 147 52
2011 556 126
2012 272 24
2013 150 14
2014 319 6
2015 291 91
Total 1735 318

Ante esta situación, el Colegio de Arqueólogos de Chile elaboró un Protocolo de trabajo arqueológico donde se consignan las exigencias mínimas que debe tener el relevamiento arqueológico frente a la realización de los rallys en Chile. Este documento fue entregado al Instituto Nacional del Deporte y al Consejo de Monumentos Nacionales en noviembre de 2014, no obstante, éste no fue aplicado en la última versión de la carrera, el 2015.

12-chug-chug-este-1Otro ejemplo funesto ocurrió en enero del 2015. La Fundación Desierto de Atacama reporta el daño en el área arqueológica de Chug-Chug (Región de Antofagasta) producto de la realización del rally Desafío Desierto de Atacama, competencia que incluyó a varios de los competidores destacados de rally chilenos. El Consejo Autónomo Ayllus sin Frontera, que resguarda esta zona arqueológica junto a la Fundación Desierto de Atacama,  fue testigo presencial de los hechos y advirtió a la organización del rally sobre el daño patrimonial ocasionado. No obstante, la organización no tomó ninguna medida al respecto, obviando deliberadamente las advertencias y utilizando finalmente el camino prehispánico que conectaba Pica con Calama como ruta para la competencia. En tan solo segundo este rally había destruido un camino que los antiguos habitantes del desierto utilizaron durante milenios.

trazado-chug-chug-este-1“El artículo 38 de la Ley de Monumentos Nacionales, determina que la destrucción de sitios arqueológicos reviste el carácter de delito, sin embargo, el Estado chileno no ha perseguido la responsabilidad penal de los autores de esta destrucción reiterada de sitios arqueológicos”, sostiene el Colegio en un informe de mayo del 2014 del departamento de Antropología de la Universidad de Chile.

Lo que nos interesar recalcar, esta vez, es que la publicidad debe consagrarse dentro de marcos éticos que protejan el patrimonio y el medio ambiente. Faltando a toda ética comunicacional, la publicidad del bólido japonés promueve el uso de vehículos para generar surcos en la superficie terrestre, los cuales en el contexto de un desierto resultan irreversibles, contraponiéndose a la  preservación del patrimonio, los geoglifos y el entorno en que estos se encuentran.